26 abr 2017

Novedades, Technologies

Siete tendencias del marketing actual

Si la era 2.0 fue la de la consolidación de Internet y las nuevas tecnologías, la era 3.0 supone un paso más adelante en temas de comercialización, segmentación de target, canales de difusión o atención al cliente, entre otros aspectos. Pongamos el foco ahora en 7 tendencias actuales del marketing global:

Nuevos recursos, menor presencia física:

El marketing actual avanza cada vez más hacia un modelo en el que disminuye el contacto directo con los consumidores pero, a la vez, aumentan los canales para la interacción con ellos. ¿Te suena contradictorio? No lo es; simplemente se trata de diseñar herramientas tecnologías que realicen los servicios que antes tenían lugar en los puntos de venta o en los locales comerciales. Sí, perdemos contacto físico, pero también tenemos más canales para dialogar con ellos. El correo electrónico y las páginas web son sólo dos; ¡hay muchísimos!

Big Data:

Lo de conocer a nuestros clientes no es nada nuevo. Sin embargo, en este contexto cobra todavía más relevancia. La información (comercial y no comercial) fluye en múltiples direcciones y es preciso analizarla, seleccionarla y extraer de ella aquellos elementos que nos convienen para diseñar nuestra estrategia de marketing. A esto se le denomina Big Data, una de las tendencias más importantes del sector en este momento. Gracias a estos datos podemos conocer, entre otras cosas, los hábitos de consumo de nuestro target y sus principales necesidades.

Formación y adaptación de los equipos de venta:

Los tradicionales equipos de venta fría ya no son efectivos. Es necesario adaptarlos a los nuevos tiempos y formarlos en nuevas tecnologías. Más que la labor comercial en sí misma, ahora lo importante es saber llegar a los consumidores a través de ofertas atractivas y procesos que conviertan el interés inicial en una oportunidad de negocio. O lo que es lo mismo, quien no se forme continuamente ni se adapte a las nuevas condiciones, pronto quedará fuera del mercado.

Predominio de la imagen y el vídeo:

Vivimos en la cultura de la imagen y lo visual. Por lo tanto, el marketing actual da cierta prioridad a los contenidos de este tipo en sus estrategias de venta. Al cliente ya no le interesan las promociones minuciosamente detalladas; al contrario, siente atracción por las ofertas visualmente atractivas y en las que se reconozca, como por ejemplo los vídeos en los que se cuenten experiencias de venta.

Calidad (¡y emoción!) antes que cantidad:

Este punto guarda estrecha relación con el anterior. La cantidad de información que circula en los mercados es tal, que lo que menos quiere un consumidor promedio son promociones farragosas, largas y confusas; quiere agilidad, dinamismo y un contenido que pueda digerir en poco tiempo. De ahí que la emoción sea la vía más rápida para alcanzar dicho objetivo, y que incluso algunos profesionales del área hablen de marketing emocional o neuromarketing, una rama que propone una exploración más detallada de las emociones, los sentimientos y todo aquello que mueve a las personas a inclinarse por una u otra opción de venta.

Marcas aún más diferenciadas:

Tampoco diremos nada nuevo al referirnos a la necesidad que tienen las marcas de diferenciarse unas de otras. Sin embargo, el asunto es que el grueso de las empresas se ha puesto en la tarea y cada día resulta más difícil lograrlo. Casi todo el mundo pone en marcha ideas nuevas. El objetivo del marketing, entonces, es saber detectar esos rasgos o cualidades diferenciadores y explotarlos al máximo, con lo cual se echa por tierra de una buena vez la idea de que sólo si nos parecemos a las marcas de la competencia lograremos ampliar nuestra cuota de mercado.

Personalizar los mensajes comerciales:

Otra tendencia importante en el marketing actual es la elaboración de mensajes personalizados, es decir, que se dirijan al consumidor con nombre y apellido. Este es un aspecto que los clientes valoran sobremanera, pues les hace sentir que están en el centro del proceso de comercialización. Además, nos ayuda a mantener el vínculo con los clientes tradicionales y es una buena estrategia para la creación de grupos y comunidades (virtuales o no) en torno a nuestra marca.

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