25 ene 2018

Social Media

Por qué los gurús de Silicon Valley le escapan a las redes sociales

El CEO de Apple, Tim Cook, sorprendía al comentar que no quería que su sobrino use las redes sociales. De hecho, incluso reconoció que la tecnología no es buena siempre en educación. Aunque este hecho quedó sepultado por la noticia de que Donald Trump había telefoneado al director ejecutivo de Apple por la fuerte inversión que planea hacer en el país, pero lo cierto es que la noticia de esta cierta suspicacia de Cook con las redes sociales tiene bastante importancia.

Hace ya años se supo que Bill Gates también era partidario de limitar el acceso de sus hijos a los videojuegos, incluidos los de la propia consola de Microsoft: la Xbox. Pero es que según un artículo reciente que publicó el diario The Guardian ni tan siquiera los máximos responsables de Facebook utilizan comúnmente su propia red social.

El perfil de Facebook que usa Mark Zuckerberg apenas tiene nada que ver con el del común de los usuarios. Cuenta con numerosos asesores para cada post que publica y sus fotos están realizadas por fotógrafos profesionales. Lo mismo sucede en la competencia.

Incluso muchos de los directivos de Twitter hacen un uso escaso de su propia red social, publicando muchos menos tuits que la mayor parte de usuarios. Algo, por cierto, similar a lo que sucede con Tim Cook, cuyos tuits apenas se prodigan y, además, no suelen abordar los temas más trascendentes de su gestión.

¿A que se debe este silencio por parte de los directivos de las empresas tecnológicas? En gran medida a que conocen las sofisticadas, y algo retorcidas herramientas que se usan para mantener la atención a la pantalla en busca de aumentar nuestros niveles de endorfinas.

Hay una pequeña industria de empresas y expertos que se dedican a analizar aspectos como los momentos en los que más nos satisface el uso de una red social. Pero se abarcan muchos más aspectos: desde el uso de los colores predominantes o las formas del diseño de la interfaz.

Por eso, recientemente nos hacíamos eco de un consejo de expertos que sugieren cambiar el color de la pantalla de nuestros teléfonos a una escala de grises. Lo que hace que el teléfono pierda atractivo y sea menos tentador usarlo.

Aunque otra opción puede ser usar un viejo teléfono, lo suficientemente sofisticado para cargar las principales aplicaciones de mensajería, pero con una pantalla, un procesador y otros componentes que lo hagan menos atractivo. Sí, puede resultar llamativo que en pleno auge de la telefonía móvil un retroceso en el tiempo pueda ser la solución para desconectarnos de las pantallas durante mayores periodos de tiempo.

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